La aplicación de ventosas en inglés se llama cupping (de cup, "taza"), por eso a veces se llama "terapia de las tazas chinas".
¿En qué se basa la aplicación de ventosas?
Las Ventosas tradicionales pueden ser de cristal, de bambú, de cerámica o de arcilla, para aplicar las ventosas tradicionales es necesario quemar una bola de algodón previamente mojado con alcohol en el interior de la ventosa. La combustión del oxígeno crea un vacio de aire dentro de la ventosa que al colocarla sobre la piel hace que se pegue a ella, que la succione. Esta técnica además de ejercer el efecto de la succión es más efectiva porque el calor del fuego ayuda a que los poros de la piel se abran y así los factores patógenos se eliminen.

Una de las opciones consiste en colocar las ventosas y dejarlas inmóviles sobre la piel entre 10 y 15 minutos. Otra opción, consiste en hacer deslizar las ventosas por la espalda mientras se mantiene el efecto ventosa. Para ello, antes de colocarlas, se aplica aceite sobre la piel para lubricarla y facilitar los movimientos. Esta segunda opción es tan agradable como un masaje, aunque a veces, llega a dolor.
La aplicación de ventosas fijas habitualmente deja una marcas circulares en la piel, son hematomas provocados por la succión. La sangre y las toxinas han aflorado a la piel. Estas marcas desaparecen en una semana.
La aplicación de ventosas provoca
* Efecto revulsivo (inflamación externa para quitar un problema interno)
* Efecto relajante muscular.
* Efecto analgésico.
* Hiperemia local.
* Eliminación de factores patógenos externos, sobretodo frío y humedad.
* Activación de la circulación.
* La aplicación de ventosas estimula el metabolismo.
* Regulan el sistema nervioso.
* Aumentan las defensas.
* Mejoran los tendones.
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